NUEVOS VIAJES DE FIN DE CURSO

Sí, en CPA estamos un poco locos

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14.06.2021

Estamos ya cerca de terminar un curso escolar francamente intenso y complejo. Son estas fechas para la reflexión, la evaluación de lo desarrollado en el año y la planificación del curso siguiente. Aprovecho la oportunidad de escribir este artículo para compartir algunas de mis primeras reflexiones, que van a tener mucho que ver con los aprendizajes que he podido realizar y con los errores que he cometido en los últimos meses.

Supongo que así es como funciona este negocio de la educación: ensayo y error. Procuras poner en marcha proyectos y propuestas, evalúas cómo ha ido todo, y buscas la manera de mejorar de cara al futuro..

Como hay que empezar por algún sitio, empecemos por dejar una cosa clara: ¡vaya añito nos ha tocado vivir!

Y de esta primera reflexión (bastante primaria, lo sé) nace el primer aprendizaje del que hablaré hoy: un centro educativo necesita estabilidad. Este curso se ha caracterizado por la incertidumbre derivada de la pandemia, que nos ha mantenido en una especie de alerta general hasta hace bien poco. Hemos tenido que diseñar un plan, un plan B y otro más por si acaso. En algunos momentos no han servido ninguno de los tres, y hemos tenido que desarrollar un cuarto en tiempo récord.

Todo esto ha hecho que la organización del centro haya sido compleja y muy costosa, especialmente en tiempo de dedicación a tareas que en otras ocasiones resultan menos fatigosas (elaboración de horarios, sustituciones de docentes, seguimiento del alumnado…).

Para poner en marcha proyectos y procesos de transformación, necesitamos estabilidad y, sin embargo, en medio de esta situación, este ha sido el curso de BeNova.

BeNova es nuestro proyecto de transformación en CPA Salduie, la herramienta que nos va a permitir ser referencia en la FP a nivel nacional (al menos ese es el objetivo). No hemos querido que la pandemia nos pare y hemos conseguido, con un esfuerzo gigante por parte de mucha gente, poner en marcha un proyecto ilusionante para todos.

Y aquí, cómo no, un segundo aprendizaje: los centros educativos, o mejor dicho, las personas que forman parte de un centro educativo, necesitan metas comunes. Deben compartir una visión que les permita (aquí recurro al tópico fácil) remar en la misma dirección. Ojo, que esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Considerar que, simplemente poniendo de manifiesto los objetivos generales del centro y unas pinceladas de los planes estratégicos, vamos a conseguir la implicación de las personas, es pecar de ingenuidad. Debemos hacer partícipes a nuestros docentes, al personal de administración y servicios y al alumnado de la toma de decisiones.

Esto, evidentemente, genera complicaciones en esa toma de decisiones y en la comunicación interna del centro. Hay una relación directamente proporcional entre la riqueza que se suma en la construcción de ideas innovadoras y la complejidad de llegar a acuerdos y ejecutarlos.

Y para intentar alinear la visión de nuestro centro y, de paso, conocer la de muchos otros, este curso hemos organizado junto con el GEG Spain La FP que Viene. Un evento online que congregó a más de 200 personas en torno a la FP y a la innovación.

Nota rápida: sí, estamos un poco locos. Precisamente en un año como este nos hemos embarcado en organizar algo así.

En el evento, pudimos disfrutar de excelentes talleres y experiencias de fantásticos docentes de formación profesional y de las inmejorables ponencias de Óscar Boluda (docente y autor del blog efepeando.com, que recomiendo vehementemente), Gonzalo Romero (responsable de Google para Educación en España) y Jorge Arévalo (viceconsejero de Formación Profesional del Gobierno Vasco).

La FP que Viene sirvió para celebrar el nombramiento de CPA Salduie como Google Reference School casi un año antes, pero también para celebrar la FP, y las grandes acciones que se están llevando a cabo en diferentes centros educativos. Aprendimos mucho sobre emprendimiento, sobre evaluación, sobre creación de contenidos digitales, sobre innovación…

Fueron muchos los aprendizajes que extraje de los dos intensos días que duró el evento, pero me quedo con una idea que compartieron en sus ponencias tanto Gonzalo Romero como Jorge Arévalo: la redefinición del talento.

En la sociedad actual, un trabajador exitoso tiene que tener una serie de cualidades, de competencias, sin las cuales no podrá ser efectivo en la mayoría de los puestos de trabajo. Hablamos, cómo no, de soft skills. De habilidades como la creatividad, el trabajo en equipo, la capacidad de resolver problemas, de liderar equipos.

Ya no hablamos del talento como reflejo de la inteligencia de una persona, o de sus conocimientos; ahora hemos de ir más allá y ayudar a nuestro alumnado a desarrollar esas habilidades blandas que le ayuden a triunfar.

Y claro, la pregunta es obvia: ¿Eso cómo se consigue?

Arévalo nos habló largo y tendido de ello. De cómo en los centros vascos se ha establecido una metodología básica (ACBR, Aprendizaje Colaborativo Basado en Retos) y un organigrama que potencia la creatividad y la innovación. Al final de su ponencia decía algo así como: avancemos siempre hacia adelante, no hay que retroceder nunca. Esta es una idea muy potente, que habla de la necesidad de experimentar, de crear de forma creativa nuevas experiencias de aprendizaje para nuestros estudiantes, de buscar, de nuevo con grandes dosis de creatividad, alianzas con empresas y entidades que mejoren el aprendizaje de nuestros aprendices, de no parar nunca, de mantenernos siempre a la busca de nuevas experiencias.

Otro concepto interesantísimo que nos dejó Jorge fue el de los hábitos innovadores. Comenzar a valorar la innovación como rutina, como algo intrínseco al centro educativo y a todas las personas que lo componen. Dejar de trabajar a empujones, liderados por una minoría de personas, unos cuantos docentes locos, que terminan desmotivados ante la falta de medios y de apoyo por parte de los que forman parte de su propio centro.
Dejemos de quemar a los líderes innovadores y darles los medios necesarios para que ese impulso impregne a todos y se convierta, poco a poco, en un hábito.

Y este es, precisamente, el último aprendizaje del que hablaré hoy: es necesario establecer un organigrama en el centro que potencie el trabajo en equipo, la innovación, la creatividad y que apoye a las personas que la llevan a cabo, tanto docentes como estudiantes.

Tenemos que ser capaces de construir un sistema de trabajo ágil, que ayude a las personas a desarrollar su potencial y que enfoque los procesos de trabajo hacia la innovación y la eficiencia al mismo tiempo. Un entorno eficaz y siempre enfocado al avance.

Y, por supuesto, en un año tan complejo y con tanto trabajo, también nos hemos embarcado en una transformación de nuestro organigrama y de nuestros procesos de trabajo. Queremos ser mejores y hacer las cosas mejor. Queremos que nuestros docentes estén orgullosos de ser parte de CPA y que nuestros estudiantes sean competitivos en el mercado laboral. Queremos, además, ser felices en nuestro trabajo, que es maravilloso.

Nos embarcamos en nuevos viajes fin de curso, porque no queremos parar.