¡Castigado sin ir a entrenar!

¿Sabemos lo que implica castigar a los hijos sin su práctica deportiva?
Profesor de CPA Salduie y Tec. Act. Deportivas Universidad San Jorge

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09.07.2018

En muchas ocasiones, los padres y madres, en su búsqueda por hacer que sus hijos se comporten de la manera que ellos consideran adecuada, recurren al castigo. El objetivo del castigo es privar al niño o niña de algo que le gusta para que la próxima vez, ante unas mismas circunstancias, se comporte de forma diferente y correcta. Se pretende que el niño sea capaz de modificar su conducta mediante la reflexión y la retrospección a una situación del pasado que no le gustó y que no quiere que se repita, teniendo para ello que comportarse de forma distinta.

No voy a entrar a valorar las lagunas pedagógicas de la metodología del castigo en la educación de los niños, ni mucho menos a juzgar a quienes recurren a ella, sino que voy a partir de la base de que el castigo sigue siendo una realidad en la educación de hoy en día y me voy a centrar en el objeto de castigo.

Decía que una de las claves del castigo era privar al niño de algo que le gusta, ya que, si no le gusta o motiva, no le va a suponer ningún drama o “shock emocional” perdérselo. Por lo tanto, gran parte del “éxito” del castigo dependerá de dar con la tecla y encontrar ese estímulo que le duela perder. Y es aquí donde viene el quid de la cuestión: “le castigo con el fútbol porque es lo que le duele”, me han dicho más de una vez. Muy bien, hasta aquí tiene sentido, pero ¿somos conscientes de lo que ese castigo supone realmente?

Afortunadamente, hoy en día casi todo el mundo sabe que el deporte es “bueno” y aporta una serie de beneficios que hacen que mejore nuestra salud en general. Por lo tanto, si el deporte es salud, ¿por qué anularlo en lugar de potenciarlo? Además, el deporte es una gran fuente de autoestima y crea un entorno perfecto para el desarrollo personal.

Pero es que además, la práctica deportiva ayuda al buen funcionamiento de nuestra mente, no sólo liberando serotonina y dopamina, hormonas que ayudan a sentirnos bien, sino también contribuyendo al desarrollo cognitivo, ya que gracias al incremento del flujo sanguíneo y al aporte de nutrientes al cerebro, se ven favorecidas la memoria, la atención y el control inhibitorio. ¿Cuántas veces hemos escuchado a algún papá o mamá decir que en época de exámenes su hijo no va a entrenar porque tiene que estudiar?

Con esto no sólo mermamos las capacidades anteriormente mencionadas, sino que además le estamos transmitiendo que ante una dificultad se pueden incumplir compromisos y responsabilidades, en lugar de fomentar el esfuerzo y una buena organización donde deporte y estudios sean compatibles. No hay que olvidar que cuando un chico se apunta a un equipo del deporte que sea, se adquiere un compromiso con el resto de compañeros que, dejándole sin entrenamiento por castigo o por “reforzar el estudio”, le estamos obligando a incumplir ¿Es éste el mensaje que les queremos dar? ¿Se imaginan que, para más inri, el motivo por el cual se le está castigando esté relacionado con la falta de respeto o compromiso?

Diferentes estudios señalan que la edad en la que más deporte y actividad física se realiza es la infancia y señalan la adolescencia como momento de abandono masivo. ¿De verdad es necesario que pongamos más piedras en el camino de los chicos y chicas cuando todavía disfrutan con la práctica deportiva? Probablemente, sería más interesante reducir el tiempo que se dedica a smartphones y tablets en lugar del dedicado al deporte y hacer todo lo posible porque esa práctica se mantenga en el tiempo lo máximo posible.

En definitiva, no seré yo el que diga que educar a un hijo sea una tarea fácil ni mucho menos, sobre todo porque desde la barrera los toros se ven muy bien, pero creo que se debe hacer un ejercicio de responsabilidad como padres y madres y, como mínimo, buscar otro elemento de castigo, aunque “le duela menos”, porque en realidad no se trata de que duela, sino de que aprenda ¿no?

Linkedin – Pablo Concha Sánchez, Twitter – Pablo Concha Sánchez (@PConcha10)

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