Vocación profesional y consecución del éxito

Convertir tu pasión en tu trabajo es más fácil que conseguir que tu trabajo sea tu pasión
Orientadora Docente, Doctora en Derecho

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30.11.2017

Una de las decisiones más importantes que tomamos a lo largo de nuestra vida es la que tiene que ver con el futuro profesional. Esta decisión depende de muchos factores: familiares (por ejemplo, familias de médicos o familias con una empresa familiar que pasa de generación a generación); sociales (guiarse al elegir una profesión por aquello que está de moda como blogger, barbero, wedding planner, coach, chef, etc.); económicos (no elegir profesiones u oficios que tradicionalmente se han relacionado con pocos recursos como artistas, filólogos, escritores incluso).

Si buscamos la definición de vocación, según la RAE viene del latín vocatio -ōnis 'acción de llamar' y sorprende que, su primera acepción es efectivamente la inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente al de la religión; en segúndo lugar se refiere a advocación y es, en tercer lugar, cuando se define como la inclinación a un estado, profesión o una carrera. Hoy en día no solo las vocaciones religiosas escasean, las vocaciones profesionales parecen algo utópico y de soñadores, más que una realidad que debería ser la base de cualquier persona para definirse profesionalmente.

En nuestra sociedad todavía prevalece el paradigma “del tener y el hacer”, en general se considera que lo importante es “ lo que tenemos” y esta creencia condiciona “lo que hacemos”. Si miramos a nuestro alrededor pocas personas trabajan en lo que han estudiado y pocas trabajan en algo diferente a las salidas que les proporcionaba su formación académica. Las personas que se salen de este paradigma son los que verdaderamente han seguido su vocación desde el inicio o en algún momento de sus vidas.

Según Kofman (filósofo y coach)–, en la nueva economía que se avecina el verdadero éxito implicará tres cosas: “hacer lo que amamos”, “amar lo que hacemos” y concebir la profesión con “vocación de servicio”, siendo muy conscientes de que la auténtica felicidad brota de nuestro interior al hacer felices a los demás.

Nuestra sociedad empieza a darse cuenta de que los grandes logros no surgen de la nada o de años de trabajo en algo que no te satisface, sino que por el contrario, surgen de los ideales de aquellas personas que se han guiado por sus sueños o por lo que les hacía realmente felices. Quizá los ejemplos más conocidos sean los de Steve Jobs, Sergey Brin, Mark Zuckerberg o Jack Dorsey como visionarios y seguidores de su instinto o vocación interior. No sólo en el área de la tecnología sino también en otras áreas son muchos casos en los que el tiempo ha demostrado que seguir tus sueños o tu vocación suele ir acompañado de éxito. También las mujeres han demostrado que la vocación te puede hacer alcanzar el éxito. Elisabeth Gilbert, autora de “Come, Reza, Ama” afirma que hay que “encontrar nuestra pasión sin depender del éxito o de los fracasos que puedas obtener”; Sophie Amoruso creadora de las primeras tiendas de ropa on line y autora de un libro, afirma que hay que aprender a crear nuestras propias oportunidades o Malala Yousaif que a sus 17 años de edad, cuenta con un Premio Nobel de la Paz y su libro "I am Malala", se ha convertido en un best seller desde su publicación. Estos son algunos de los ejemplos más claros de que todo aquello que se emprende por vocación, por instinto o por llamada interior es sinónimo de éxito.

Convertir tu pasión en tu trabajo es más fácil que conseguir que tu trabajo sea tu pasión y, aunque alcanzar la vocación no es tarea fácil, lograr la satisfacción personal te hace estar más dispuesto a entregarte a esa actividad y de ahí el éxito.

Sigamos nuestra vocación, seamos soñadores o, al menos intentémoslo, y veamos en cada cosa que hagamos una oportunidad de alcanzar nuestros sueños.

Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad (Antoine de Saint- Exupéry)

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