Aprender, evolucionar y agradecer: 20 años en formación online

Sigo aprendiendo de los que me rodean y valorando la suerte que he tenido

Coordinación Marketing y Comunicación SEAS
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A veces me cuesta creer que ya he cumplido 20 años trabajando en marketing para formación online, en SEAS. 

Al principio, estudiar por internet era algo nuevo y lejano. La formación online se veía con cierto escepticismo y se asociaba más a los cursos por correspondencia que al uso de una pantalla. En aquellos años las conexiones eran lentas, las animaciones se hacían con flash y los vídeos en streaming o las clases en directo no existían. La comunicación con el estudiante se limitaba a correos electrónicos y a largos hilos de foros. 

En medio de ese panorama, comencé mi camino en SEAS, donde apostamos por hacer cercana la relación con el alumno. El reto fue romper esa barrera tecnológica, acortar la distancia y demostrar que, detrás de los códigos y las pantallas, había personas reales dispuestas a escuchar, comprender y acompañar. 

Al mismo tiempo, el marketing online daba sus primeros pasos. La publicidad en periódicos, revistas y suplementos de formación impresos era el canal principal para captar alumnos, con una web muy básica y apenas sin interacción; se iba consolidando el sistema de pujas de los anuncios patrocinados de Google y nacieron los portales de formación. Como las integraciones automáticas mediante API no existían, el estándar para enviar los datos de los interesados (leads) era, literalmente, un volcado diario de un archivo de texto plano (.txt) que se subía a mano a nuestra plataforma de gestión. 

Desde aquellos archivos .txt al anuncio que hace apenas unos días hemos publicado en ChatGPT, han pasado 20 años y hemos visto pasar de todo: el nacimiento de los primeros blogs, la apertura de los canales corporativos en redes sociales, la transición hacia el vídeo y los webinars, la aparición de las herramientas de automatización de correos y la evolución de los sistemas de analítica web. Y ahora, la llegada de la Inteligencia Artificial. 

La evolución tan rápida del marketing digital hace que, curiosamente, cuando mi trabajo durante todos estos años ha sido atraer y guiar a alumnos, me siga sintiendo yo también como alumna.  Cada nueva herramienta o cambio de algoritmo es una lección por aprender. Con la misma ilusión que al principio, y con la experiencia que te enseña que en este sector no hay que confiarse ni creer que lo sabes todo.

Tantos años de cambios te demuestran también que lo de menos es la tecnología que se use en cada momento. Las pantallas y los algoritmos son solo herramientas que cambian rápido, pero lo que importa es lo que ocurre detrás de ellas: las personas. Un alumno sigue valorando la cercanía y el seguimiento individualizado y, en mi caso, sigo aprendiendo de los que me rodean y valorando la suerte que he tenido de trabajar con personas que confían en mí, incluso en esos días en los que tengo dudas; sentir ese respaldo, esa mirada que basta para saber que puedes contar con ellos. Detalles como traerte un café sin pedirlo cuando te ven agobiada, parar su trabajo para echarte un cable con un asunto que no les toca, escucharte y acompañarte cuando las cosas no salen y compartir los logros que con tanto esfuerzo conseguimos. Gracias ❤ ️. 

Al final, la empatía, el respeto y las ganas de aprender y ayudar a los demás no pasan de moda, y eso es lo que sigue dando sentido a nuestro trabajo diario en SEAS, tanto con los compañeros como con los alumnos. 

No sé qué tecnologías vendrán en el futuro, pero tengo claro que, poniendo por delante a las personas, continuaremos en el camino adecuado.