La USJ recibirá el legado literario de la traductora Aurora Bernárdez

Pareja sentimental de Julio Cortázar

Aurora Bernárdez, argentina de padres españoles, licenciada en filosofía y traductora de profesión, fue conocida por ser la pareja sentimental de Julio Cortázar. Ahora ha llegado el momento de reavivar su recuerdo, como hace El libro de Aurora Bernárdez, una publicación donde se encuentran sus narrativas y poemas. Donde la protagonista es ella y su gran capacidad para escribir. A través de la entrevista que se puede encontrar en este libro descubrimos cómo fue la vida de Aurora, así como su gran figura.

La Universidad San Jorge acogerá el legado que ha dejado Aurora Bernárdez, a través de su sobrina Alejandra, que cuenta con 2.405 ejemplares. En la biblioteca se va a conservar y proporcionar esta muestra que se divide en dos partes: bibliografía de Aurora desde su perfil traductor y como albacea de la obra de Cortázar. El Servicio de Biblioteca considera que esta donación es una gran oportunidad para promocionarse y darse a conocer de cara a los investigadores, así como poder poseer una colección muy interesante de Lengua y Literatura Hispanoamericana del siglo XX.

La colección incorpora libros donde se puede encontrar obra de Cortázar en diferentes idiomas y ediciones, como por ejemplo La Rayuela que se puede consultar en serbio, italiano, chino, francés, inglés, portugués, rumano, hebreo o croata, entre otros idiomas; o traducciones que realizó Aurora Bernárdez de Italo Calvino, Jean Paul Sartre o Jean Anoulih. Por otro lado, se pueden encontrar videograbaciones, revistas o publicaciones. Toda la obra se puede consultar en sala, permitiendo obtener en la Universidad San Jorge ediciones únicas de Cortázar o libros que dedicaban a Bernárdez, desde escritores hispanos poco conocidos hasta más reconocidos, cómo, por ejemplo, Ida Vitale (Premio Cervantes en 2018).

Nacida en Buenos Aires en 1920, educada en una familia de clase media urbana. Bernárdez estudió filosofía, pero se dedicó profesionalmente a la traducción. Vivió durante la época dorada de Argentina y, gracias a uno de sus hermanos, un importante poeta, Francisco Luis Bernárdez, se introdujo en el mundo de la literatura y de la cultura desde pequeña. Por eso, esta gran lectora, se define como “hecha de papel”.

Aurora empezó a leer las publicaciones del autor Julio Cortázar en una revista. A través de una amiga en común se llegaron a conocer en la confitería Richmond de Buenos Aires en 1948 y en el 53 se casarón en Paris donde ambos traducían para la UNESCO. Como sus trabajos eran casi siempre temporales, podían permitirse vivir y trabajar por todo el mundo como, por ejemplo, lo hicieron durante unos años en la Ciudad Eterna. En 1968 se separan, ya que según decía sus allegados: “Aurora era para dentro y Julio para fuera”.

Bernárdez fue inspiración para Cortázar en el cuento “Instrucciones para subir una escalera”. Durante un viaje a Italia, mientras paseaban vieron unas escaleras y Aurora se imaginó una mujer con un vestido cuya cola caía por los escalones, por lo que comentó: “Julio, está escalera es para subir”. A través de este comentario, Cortázar desarrolló un cuento sobre cómo subir una escalera. Y es que Aurora era el vínculo que tenía Julio con el mundo exterior, se llegó a convertir en su contacto con la realidad.

Gracias a Julio Cortázar, según afirma, ella saltó barreras físicas y mentales, siendo capaz de pensar, imaginar y ver otros puntos de vista u opiniones. Su gran imaginación y el sentido del humor que tenía la conquistó; la alegría de vivir, el gusto a la vida y su generosidad, la enamoró. La separación, asegura, fue muy dolorosa para los dos, pero continuaron manteniendo una lealtad, “distinto a fidelidad”. De hecho, Bernárdez fue quien le cuidó en el final de sus días.

Aurora fue descubierta, y se hizo famosa, al traducir El cuarteto de Alejandría y El cielo protector. Los entendidos de la cultura decían que las traducciones que hacía Bernárdez mejoraban el texto original. Vivió y trabajó como traductora hasta casi el fin de sus días en 2014.

Quienes conocían a Aurora Bernárdez dicen que era una persona alegre, elegante, literaria y siempre sonriente. A pesar de los contratiempos que tuvo, nunca le fue mal en el ámbito profesional y personal. Su relación con la literatura comenzó con su profesora de castellano en secundaria leyendo a Pérez Galdós, Marianela o Platero y yo.

La lectura era su gran pasión, pero no se cumplió su ilusión de estudiar Literatura en España por el estallido la Guerra Civil. Nunca publicó nada bajo su firma, todos los escritos eran a través de su hermano y de Julio. Su sobrina Alejandra recuerda los numerosos cuadernos y agendas llenas de textos con narraciones, diarios, poesías que no han visto la luz hasta ahora, hasta El libro de Aurora Bernárdez.

Escribía por escribir, sin grandes pretensiones, a escondidas, puesto que pensaba que nunca estaría a la altura de su hermano o de Cortázar. Sus textos, que se pueden leer en el libro citado, hablan de la inspiración, el desamor, las despedidas, la tristeza, el llanto y la oscuridad. Abarca los diferentes conflictos del mundo: Bosnia, Ruanda o Somalia. Pero, sobre todo, utiliza la escritura como un medio para lanzar preguntas, haciendo reflexionar al lector y a ella misma. Una forma de preguntarse y responderse desde diferentes personalidades.

Entre sus múltiples viajes, destaca Cracovia y Glasgow, además de la marca que le dejó el trato y el simbolismo de la muerte en la India, así como el cambio de culturas. No se considera a sí misma como nostálgica, sino que se adapta a las circunstancias. Para ella, es mejor recordar los sitios que volver a ellos por la carga emocional que le conlleva.

Bernárdez se ha considerado y ha priorizado siempre su papel como lectora, siendo su actividad favorita y la cual aprendió sola. Ella misma lo explica de esta forma: …. lo único que soy en esta vida es lectora –debo decir- oficio que respeto mucho, empezando por mí misma en ese plano, lectora, traductora también que es casi lo mismo, mejor dicho, es un lector que va un poco más allá que el lector corriente…