Después de que en junio de 2016 los británicos se inclinaran por soltar amarras y que sus territorios isleños zarparan para navegar por las aguas del Atlántico, dejando aquí a la Europa continental, surgió la duda: ¿A dónde se mudarían las grandes entidades financieras y los bancos cuya sede efectiva en Europa radica hasta el momento presente en Londres, en la City? Es evidente que con Reino Unido fuera de Europa, las entidades financieras que trabajan en Europa, de seguir en Londres, quedan en fuera de juego. Ya no es solo un problema de moneda, libra esterlina versus euro, sino de un asunto mucho más serio: las instituciones que permanezcan en Londres pierden estatus europeo y, según vaya la negociación del...