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Expertos de la comunidad educativa se dan cita en la USJ para reflexionar sobre inclusión universitaria

Reunió a profesionales de la educación, investigadores y representantes de entidades sociales
12.06.2026

La Universidad San Jorge celebró ayer las XIV Jornadas de Innovación Docente, un encuentro que reunió a profesionales de la educación, investigadores y representantes de entidades sociales para analizar el papel de la inclusión como elemento clave en la transformación de los sistemas educativos. 

El programa incluyó diferentes ponencias y comunicaciones para abordar la inclusión desde una perspectiva integral que tenga en cuenta las políticas públicas, la gobernanza educativa y la responsabilidad compartida de instituciones y comunidades educativas.

La rectora de la Universidad San Jorge, Silvia Carrascal, afirmó en la inauguración de estas jornadas que innovar “solo tiene sentido si nos permite llegar a todo el alumnado, reconocer su diversidad y ofrecer respuestas educativas personalizadas”. 

Además, añadió que en la Universidad San Jorge “llevamos años construyendo ese camino. Y lo hemos hecho con la convicción de que la inclusión no es un complemento, ni una línea estratégica más: es una condición indispensable de la excelencia académica”.

Asimismo, Jorge Echeverría, vicerrector de Política Académica y Calidad, manifestó que enseñar “siempre ha sido acompañar, guiar y tutelar” y que la inclusión implica “reconocer que en la educación no basta con abrir la puerta, hay que garantizar la participación plena y significativa de cada estudiante”. 

Entre las ponencias, destacó la protagonizada por la reconocida psicóloga, maestra y especialista en educación inclusiva Coral Elizondo quien defendió una concepción humanista de la educación, cuyo objetivo es “no dejar a nadie atrás”. En este sentido, subrayó que la innovación educativa solo tiene sentido si se desarrolla desde la inclusión de todo el alumnado y planteó una cuestión clave: “¿Es posible innovar sin incluir?”.

La experta explicó que una educación verdaderamente transformadora debe garantizar tres pilares fundamentales: la presencia y el sentido de pertenencia de todo el alumnado, su participación plena en la vida del aula y su progreso en los aprendizajes. Alcanzar estos objetivos, reconoció, supone importantes desafíos para los centros educativos, pero insistió en que innovación e inclusión “son un mismo camino”.

De hecho, Elizondo señaló que ha acuñado el término “inclunovación” para expresar la estrecha relación entre ambos conceptos. “Innovar no es hacer cosas nuevas, sino generar mejores oportunidades de aprendizaje”, afirmó. A su juicio, la innovación debe sustentarse en evidencias, reflexión y conocimiento teórico sólido, con capacidad para transformar a las personas desde una perspectiva humanista.

Durante su intervención también puso el foco en la diversidad presente en las aulas actuales, que abarca neurodivergencias, diferencias culturales, lingüísticas y socioeconómicas, así como trayectorias académicas diversas. “Todos los cerebros son únicos e igual de válidos”, destacó, defendiendo la necesidad de ofrecer una respuesta educativa profundamente humana a esta realidad.

La ponente alertó, además, sobre lo que denominó la “tiranía del promedio”, al considerar que el sistema educativo sigue diseñándose pensando en un supuesto estudiante medio que, en realidad, no existe. “Estamos diseñando como si tuviéramos siempre al estudiante promedio. Si el estudiante no encaja, debemos preguntarnos si el problema está en el diseño del aula”, reflexionó. En este sentido, animó a los docentes a conocer mejor a cada persona y a identificar qué barreras puede generar el propio diseño educativo.

Frente a la mirada tradicional, Elizondo abogó por avanzar hacia el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), un enfoque que sitúa el foco en el contexto y diseña los procesos educativos teniendo en cuenta la variabilidad humana desde el inicio.

Asimismo, identificó diversas barreras que dificultan la inclusión. Entre las curriculares, mencionó la rigidez metodológica, las evaluaciones únicas y la escasez de opciones para participar y demostrar el aprendizaje. También señaló barreras organizativas, como determinados horarios, procesos administrativos o servicios poco accesibles, y barreras culturales vinculadas a sesgos, estereotipos y expectativas limitantes.

Para la especialista, superar estas barreras es una condición indispensable para construir entornos educativos más justos, accesibles e inclusivos, capaces de ofrecer oportunidades reales de aprendizaje y participación a todo el alumnado.

Otra de las actividades destacadas fue la ponencia “La Escuela Universitaria de Fisioterapia de la ONCE. Un modelo único para la formación en Fisioterapia de personas con discapacidad visual”, en la que se presentó la experiencia de este centro singular, pionero en España y referente internacional en la formación de profesionales con discapacidad visual.

Durante la sesión se expuso la trayectoria de la Escuela, creada con el objetivo de generar oportunidades de empleo cualificado para personas con discapacidad visual, en línea con la filosofía de la ONCE de promover la inclusión social y laboral. Los ponentes destacaron que estudiar Fisioterapia con discapacidad visual supone un importante reto que requiere una plena accesibilidad y una constante adaptación de los procesos docentes.

La presentación puso en valor un modelo educativo basado en una baja ratio de estudiantes por profesor, que permite un seguimiento individualizado, así como un elevado número de horas de prácticas supervisadas y un alto nivel de exigencia académica para garantizar la competitividad profesional de los futuros fisioterapeutas. Asimismo, se destacó la labor de un profesorado con amplia experiencia docente y clínica, especialmente formado para la enseñanza de alumnado con discapacidad visual.

La ponencia también abordó las metodologías específicas de aprendizaje táctil, auditivo y multisensorial desarrolladas por el centro, así como su apuesta por la innovación docente y la adaptación continua a nuevos retos. Entre las iniciativas presentadas figuraron la utilización de recursos educativos accesibles, el paso de la lección magistral tradicional a metodologías activas como la clase invertida, el debate o el aprendizaje entre iguales, además de la sistematización del trabajo con casos clínicos y el predominio de la comunicación verbal frente a los recursos visuales.

Por último, se dieron a conocer los proyectos de innovación educativa impulsados por la Escuela para seguir favoreciendo la excelencia académica, la accesibilidad y la plena participación de las personas con discapacidad visual en los estudios de Fisioterapia.

Hacia una educación superior inclusiva: experiencia compartida transformadora. Joanne Mampaso, profesora y doctora en Psicología

La ponencia “Hacia una educación superior inclusiva: experiencia compartida transformadora”, impartida por Joanne Mampaso, abordó los retos y oportunidades que plantea la construcción de una universidad verdaderamente inclusiva. La intervención puso el foco en el papel fundamental del profesorado universitario y en la necesidad de fortalecer las competencias docentes que permitan atender la diversidad del alumnado.

Durante la sesión se destacó que, aunque se han producido avances significativos en materia de inclusión, todavía existen aspectos susceptibles de mejora. Entre ellos, puso como ejemplo la importancia de revisar los sistemas de evaluación del profesorado para garantizar que contemplen metodologías accesibles e inclusivas, así como evitar situaciones en las que determinadas metodologías activas asignan, de forma involuntaria, roles más pasivos a estudiantes con mayores necesidades de apoyo.

La ponente subrayó también que diseñar experiencias de aprendizaje inclusivas exige un importante esfuerzo por parte del profesorado, lo que en ocasiones puede convertirse en una barrera. Por ello, defendió la necesidad de optimizar los procesos y reflexionar de manera constante sobre la calidad de la enseñanza, adaptando los contenidos y las estrategias a distintos perfiles de estudiantes para que todos puedan alcanzar los mismos objetivos de aprendizaje a través de diferentes vías.

La presentación también invitó a reflexionar sobre cuestiones clave para el futuro de la educación superior, como la posibilidad de diseñar las clases desde nuevas perspectivas, conocer cómo perciben los estudiantes las prácticas inclusivas o potenciar metodologías como el aprendizaje cooperativo, el diálogo igualitario y el role playing.

Finalmente, Joanne Mampaso defendió que avanzar hacia una universidad más inclusiva implica transformar experiencias aisladas en conocimiento compartido y consolidar la inclusión como un principio estructural de las políticas docentes institucionales. Además, insistió en que la inclusión no debe limitarse al aula, sino extenderse a todos los espacios de reflexión y toma de decisiones, ya que su impacto trasciende el entorno académico y alcanza también a las familias y a la sociedad en su conjunto. 

Las jornadas también sirvieron para presentar el programa universitario USJ Diversa, dirigido a personas con necesidades específicas de apoyo educativo que combina formación académica, experiencias inclusivas en el campus y prácticas externas. 

Esta iniciativa, forma parte del Programa Unidiversidad, cofinanciado por el Fondo Social Europeo+ y Fundación ONCE, y tiene como objetivo favorecer la autonomía personal, el desarrollo de competencias sociales y la inserción laboral de jóvenes con discapacidad intelectual, del desarrollo y/o del espectro autista.

Para dar a conocer este proyecto, la jornada contó con la experiencia de alumnos, familias, profesores, empresas y con la intervención de Adriana Cenís, representante de Fundación ONCE en Aragón. En su discurso, Cenís destacó el importante impacto que este tipo de programas tiene en la vida de las personas. "Lo más relevante es que transforman vidas y constituyen una de las formas más efectivas de lograr una inclusión social real en el día a día. Es precisamente en la vida cotidiana donde nos encontramos con barreras, muchas veces invisibles, que dificultan que una parte de la sociedad participe plenamente", señaló.

Asimismo, subrayó la necesidad de extender iniciativas como USJ Diversa a un mayor número de universidades y fomentar nuevos proyectos similares. "Debemos conseguir que este tipo de programas dejen de ser una excepción para convertirse en la norma. De esta manera, contribuimos a mejorar la autonomía personal y las oportunidades de empleabilidad de las personas", afirmó.